Sede Palmira evalúa sus edificios y apoya a los afectados de su comunidad tras el terremoto

Tres edificios permanecen cerrados mientras equipos especializados evalúan si pueden volver a utilizarse. Al mismo tiempo, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira identifica a estudiantes, docentes y administrativos afectados para orientar ayudas económicas, psicosociales o de otro tipo. El semestre, por ahora, comenzará el 24 de agosto.

Según el equipo directivo y el Área de Ordenamiento y Desarrollo Físico, los edificios S2 – Biblioteca, S3 – Escuela de Posgrados y S4 – Torre Administrativa permanecen completamente cerrados como medida preventiva, mientras se determina el alcance de los daños y las condiciones para volver a ocuparlos.

El profesor Mario Augusto García Dávila, vicerrector de la UNAL Sede Palmira, explica que a la evaluación de la infraestructura se suma otra tarea prioritaria: establecer cómo se encuentran las personas que integran la comunidad universitaria y qué tipo de apoyo requieren.

El profesor Juan Pablo Duque Cañas, arquitecto y exdecano de la Facultad de Arquitectura de la Sede Manizales, realizó la revisión técnica preliminar de los edificios del campus principal. A esta primera evaluación se suma ahora un equipo de especialistas procedente de Medellín.

“Tenemos desplazado un equipo de Medellín de especialistas en estructura y geotecnia que nos van a hacer un diagnóstico definitivo de las instalaciones que en este momento tenemos aisladas como medida preventiva”, señaló el vicerrector.

Mientras avanzan estas evaluaciones, la Sede mantiene su calendario académico. El profesor García asegura que, hasta el momento, el semestre no se aplaza e iniciará el próximo 24 de agosto. Para el personal administrativo, el trabajo en casa estará habilitado hasta el 18 de agosto; después de esa fecha, la Dirección de Personal Académico y Administrativo evaluará la reubicación de las oficinas administrativas y las modalidades de trabajo remoto. 

El vicerrector explica cómo se están tomando estas decisiones y cuáles son las medidas previstas para garantizar el funcionamiento de la Sede.

La situación que hoy enfrenta el campus forma parte de las consecuencias del terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar (Chocó), que produjo afectaciones en 13 de los 32 departamentos del país. En Palmira, además de revisar los daños físicos, la prioridad se extiende a las personas.

Por eso la Sede avanza en un censo para establecer cuántos estudiantes, docentes y administrativos tuvieron daños en sus viviendas, familiares afectados o resultaron heridos. 

“Este censo nos permite saber el estado de cada uno de ellos, si necesitan ayuda psicosocial, económica, o algún tipo de acompañamiento que, por medio de la Universidad, puedan encaminar”, explicó el vicerrector.

La identificación de estas necesidades cobra especial importancia en una Sede cuya comunidad se extiende mucho más allá del campus. Según el profesor García, más del 70 % de los estudiantes provienen de distintos municipios del Valle del Cauca, principalmente de zonas rurales.

Esa conexión territorial llevó además a habilitar en Bienestar Universitario un punto de acopio para recibir donaciones destinadas especialmente a municipios afectados del norte del Valle, entre ellos Versalles y Roldanillo.

“Estamos recogiendo ayudas allí y, a medida que se van recogiendo, se van distribuyendo, sobre todo, a los municipios del norte del Valle, que son los que han estado más afectados y con menos ayuda”, concluye.

Las acciones de la Sede Palmira hacen parte de una respuesta institucional más amplia de la Universidad Nacional de Colombia frente a la emergencia. 

La Institución ha desplegado más de 200 expertos en las zonas afectadas para apoyar la evaluación de infraestructura y otras necesidades derivadas del terremoto, y activó mecanismos de ayuda para integrantes de su comunidad universitaria damnificados. 

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