Amputar el dedo dejaría de ser la única opción para algunos pacientes con melanoma en la uña. Así lo comprobó un grupo de investigadores del Hospital Universitario Nacional de Colombia (HUN) tras seguir durante 10 años a 36 personas tratadas con una cirugía que retira el tumor y preserva la mayor cantidad posible de tejido sano.
El estudio, publicado en la revista especializada Dermatologic Surgery, analizó los resultados clínicos, quirúrgicos e histopatológicos de pacientes atendidos entre 2013 y 2023, convirtiéndose en una de las investigaciones latinoamericanas con mayor tiempo de seguimiento sobre esta enfermedad y aportando evidencia para fortalecer las recomendaciones sobre su manejo.
El melanoma ungueal es una de las formas más agresivas de cáncer de piel. Se desarrolla debajo o alrededor de la uña, y en la mayoría de los casos corresponde al melanoma lentiginoso acral, un subtipo que también afecta las palmas de las manos y las plantas de los pies y cuya frecuencia es mayor en poblaciones latinoamericanas que en las europeas.
El dermatólogo oncólogo Héctor Camilo Pérez Cely, investigador del HUN y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que el diagnóstico suele retrasarse porque las lesiones se confunden con hematomas, infecciones por hongos o traumatismos, lo que favorece la progresión de la enfermedad.
“Incluso en pacientes cuyo diagnóstico tardó cerca de un año, la cirugía permitió mantener un control local duradero cuando el tumor permanecía limitado al aparato ungueal. Durante muchos años estos tumores se trataron mediante amputación; hoy sabemos que, en casos seleccionados, es posible conservar el dedo y ofrecer un tratamiento oncológicamente seguro”, señala el especialista.
En ese contexto, fortalecer el diagnóstico oportuno y disponer de alternativas que preserven la funcionalidad de los pacientes cobra cada vez mayor relevancia. Según la Cuenta de Alto Costo, la prevalencia del cáncer de piel en Colombia pasó del 13,7 % en 2024 al 15,5 % en 2025, mientras que los casos nuevos aumentaron un 10 % frente al año anterior.
Los resultados forman parte del estudio “Ten Years’ Experience of Mohs Micrographic Surgery for Ungual Melanoma in a Latin American Population”, publicado en la revista Dermatologic Surgery. Más que evaluar una técnica quirúrgica, la investigación buscó generar evidencia sobre el comportamiento del melanoma ungueal en población latinoamericana, un campo en el que predominan estudios realizados en Europa, Norteamérica y Asia.
Para ello, los investigadores analizaron las características clínicas y los desenlaces quirúrgicos de 36 pacientes tratados entre 2013 y 2023, con seguimiento de hasta 5 años para verificar la ausencia de recurrencias y de muertes asociadas con la enfermedad.
Resultados contundentes
El 100 % de los pacientes quedó con márgenes libres de tumor y durante los 5 años de seguimiento no se registraron recurrencias ni fallecimientos asociados con el melanoma.
Además, 2 de cada 3 personas eliminaron completamente el cáncer en una sola intervención y el 83 % requirió márgenes quirúrgicos menores de 6 mm, lo que permitió conservar una mayor cantidad de tejido sano y la funcionalidad del dedo afectado.
A diferencia de la cirugía convencional, la cirugía micrográfica de Mohs extrae el tumor por capas y analiza microscópicamente todos los bordes quirúrgicos antes de concluir el procedimiento. Así el equipo médico confirma que no permanecen células tumorales antes de reconstruir la zona intervenida, una ventaja especialmente importante cuando se trata de estructuras con un alto valor funcional y estético, como los dedos de las manos y los pies.
Para el profesor Pérez, estos resultados fortalecen la evidencia que respalda la cirugía conservadora como una alternativa segura para pacientes cuidadosamente seleccionados, y además aportan nuevos elementos para las guías de manejo del melanoma ungueal.
“En estos casos pocas instituciones conservan la falange. Nuestro llamado es a que más equipos se animen a implementar esta cirugía. No se trata únicamente de extirpar el cáncer, sino también de preservar la calidad de vida de quienes lo padecen”, destaca.
Además de evaluar los resultados quirúrgicos, el equipo identificó patrones clínicos que contribuirían a personalizar el tratamiento en el futuro. El 78 % de los pacientes fueron mujeres, una tendencia descrita antes para el melanoma lentiginoso acral y que abre interrogantes sobre el posible papel de factores ambientales, como algunas prácticas cosméticas, o de los traumatismos repetitivos.
Mediante un análisis de correspondencias múltiples —una herramienta estadística que permite identificar relaciones entre distintas variables clínicas—, los investigadores establecieron 3 perfiles de pacientes según la edad, el sexo, el tipo de lesión y su localización anatómica. Estos hallazgos facilitarían en el futuro la selección de estrategias terapéuticas más personalizadas.