A una década de la firma del Acuerdo Final de Paz, expertos, funcionarios y académicos reunidos en el evento “La Paz en clave de justicia transicional restaurativa: 10 años de la firma de los acuerdos de paz” coincidieron en que la justicia restaurativa sigue siendo uno de los mayores desafíos para consolidar la reconciliación en Colombia, destacando el papel que juega la academia en este proceso.
Durante el evento, realizado en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), el profesor José Ismael Peña Reyes, rector de la Institución, afirmó que “la justicia restaurativa no se puede consolidar solo en los estrados judiciales, sino que necesita un sustento teórico, ético y metodológico que la dote de herramientas prácticas”.
“Nuestra Institución está llamada a ser el laboratorio conceptual en donde se diseñen, evalúen y perfeccionen los modelos de restauración, asegurando que el diálogo entre las víctimas, los comparecientes y las comunidades cuenten con el rigor que exige un proceso tan delicado como este”, manifestó.
También dijo que “hace 10 años Colombia tomó una decisión que pocas naciones se atreven a consolidar: tomar de frente su propia herida, no para olvidarla, lo cual sería traicionar a las víctimas, y tampoco para vengarla, que sería prolongar la guerra con otros nombres, sino para hacer con ella algo más difícil, que es tramitarla. A eso lo llamamos justicia transicional, y una década después seguimos aprendiendo lo que significa”.
Para el Rector, “una sociedad no se reconcilia castigando sino reconociéndose, en un contexto en el que la verdad, especialmente, ha sido el corazón silencioso de esta década; la no repetición es la frontera más difícil que tenemos delante”.
“No podemos conmemorar una década de paz con los ojos cerrados ante el presente. Este balance nos encuentra en un momento crítico, pues el país atraviesa una preocupante crisis de violencia exacerbada por el proceso electoral”, destacó.
En el evento también se pronunció el sociólogo Darío Sendoya, viceministro de Política Criminal y Justicia Restaurativa del Ministerio de Justicia y del Derecho, quien aseguró que, “la firma de los acuerdos no fue un punto de llegada, sino un punto de inflexión dentro de un camino que nos ha confrontado con las desigualdades territoriales y el deber de reconocer y dignificar a millones de víctimas”.
De igual manera, indicó que en el centro del debate deben seguir estando las víctimas, y que no puede haber paz sin justicia y reparación, en un contexto en el que las brechas territoriales son causa y consecuencia del conflicto armado.
“Desde el Gobierno nacional reafirmamos nuestro compromiso con la justicia, una justicia que no solo sancione, sino que también repare, que reconozca las particularidades de cada territorio”, expresó.
Agregó que desde del Ministerio de Justicia y del Derecho se han puesto en marcha proyectos como la “Bolsa de recursos para proyectos restaurativos”, una herramienta que servirá como ejemplo para las demás entidades del gobierno y para dar cumplimiento a las sentencias de la JEP”.
“Durante los dos últimos años formulamos e implementamos 7 proyectos en comunidades étnicas acreditadas en macrocasos en articulación con la JEP […] y hemos avanzado en la búsqueda de personas desaparecidas y el reconocimiento del trabajo incansable de los buscadores”, manifestó el sociólogo.
El Acuerdo de Paz, uno de los hechos más relevantes del país en medio siglo
Por último, el profesor Alexis de Greiff, director del Centro para la Educación Política (CEP) de la UNAL, declaró que “rara vez la academia celebra. Ella analiza, divulga, recomienda, describe, denuncia y hace balances, pero no hace celebraciones, pues casi siempre es pesimista, como si la seriedad fuera sinónimo de la mirada crítica”.
Y recordó cómo esta mirada del fracaso se presentó en Colombia durante la primera reforma agraria prometida en los años 1930 por el gobierno de Alfonso López Pumarejo: “esta siempre había sido interpretada como un fracaso total, cuando en realidad los datos que recogí indican con claridad que sí se habían efectuado cambios positivos en las zonas rurales”.
Añadió, “no temo decir que la firma de los acuerdos de paz es el hecho más importante del último medio siglo en Colombia, comparable solo con la promulgación de la Constitución Política de 1991. El país estaría mucho peor si no se hubiera firmado ese acuerdo. Aún con todas las críticas que tengamos, el balance es positivo”.
“Por ello la función trazada por el CEP —una unión entre la UNAL y las Universidades de los Andes, del Rosario, y de Ibagué— es contribuir al cultivo de las opiniones informadas y las actitudes democráticas, así entendemos la formación política y por eso estamos orgullosos de estar en la organización de este evento”.
El rector Peña concluyó señalando que “la UNAL, a través de su despliegue en todas las Sedes, incluidas las de Presencia Nacional, ubicadas en Leticia, Arauca, San Andrés isla y Tumaco, se convierte en un puente vivo entre el centro del país y las regiones más golpeadas por la violencia. Nosotros no somos observadores lejanos”.
A diferencia de la justicia tradicional, centrada en la sanción, la justicia restaurativa busca reparar los daños causados por el conflicto mediante procesos que involucran a víctimas, responsables y comunidades, con el objetivo de reconstruir relaciones sociales y evitar nuevas violencias.