Universidad Nacional de Colombia despliega más de 200 expertos en las zonas afectadas y activa ayudas a damnificados de su comunidad universitaria

“Hemos dispuesto más de 200 profesores, egresados y estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) para evaluar edificaciones y apoyar a las comunidades afectadas por el terremoto. Desde Bogotá, Medellín, Palmira y Manizales también se activaron ayudas y atención a damnificados”, afirmó el rector José Ismael Peña Reyes.

Tras el terremoto del 10 de agosto, y siguiendo la orientación de la Rectoría de la UNAL, las Sedes Bogotá, Medellín, Manizales y Palmira despliegan capacidades profesionales, científicas y técnicas, además de ayudas humanitarias, hacia los territorios más golpeados.

En el frente de salud, el Hospital Universitario Nacional (HUN) dispone de su capacidad de telemedicina para acompañar a distancia a equipos médicos y hospitales de las regiones afectadas. Actualmente tiene activo un convenio con Sanitas para prestar este apoyo en las zonas de desastre y avanza en la gestión de otro con la Nueva EPS.

Además, ofrece su capacidad hospitalaria para recibir pacientes que requieran servicios de alta complejidad, según las necesidades de la emergencia y los mecanismos establecidos por las autoridades.

La Sede Manizales, una de las más afectadas, activó de inmediato el análisis de la información acelerográfica del evento y organizó comisiones de ingenieros, arquitectos y constructores para evaluar las edificaciones afectadas.

“La comisión empezó inmediatamente. Cuando sucedió el evento nosotros desplegamos nuestras capacidades para atender la información de lo sucedido”, señala la profesora Jeannette Zambrano Nájera, del Departamento de Ingeniería Civil, quien coordina los equipos de evaluación estructural desde la Sede Manizales.

Lo primero era establecer qué viviendas seguían siendo habitables. Ese trabajo —revisar muros agrietados, columnas comprometidas, fachadas a punto de ceder— ya suma cerca de 600 solicitudes atendidas junto con el equipo de la Alcaldía, y sigue creciendo.

Para responder, la Sede Manizales reunió una fuerza combinada de cerca de 20 profesores, 170 egresados y 50 estudiantes voluntarios de Ingeniería Civil, Arquitectura e Industrial. Mientras unos hacen inspecciones en campo, otros, desde oficinas, asesoran los casos más críticos: colegios, universidades y edificios patrimoniales.

“Por un tiempo seguiremos necesitando ingenieros especialistas en evaluación de daño estructural”, afirma la profesora Zambrano sobre el llamado a la comunidad UNAL para sumarse.

Agrega que “seguiremos requiriendo voluntarios en diferentes áreas a medida que se vayan evacuando temas”.

Mientras despliega sus capacidades para atender la emergencia en la ciudad, la Universidad también evalúa sus propios edificios. El profesor Johnny Alexander Tamayo Arias, vicerrector de la Sede, confirma que ya se realizaron valoraciones en los tres campus: La Nubia, Palogrande y El Cable.

El más afectado es Palogrande, en donde se detectan problemas estructurales en los edificios B, D, C e I de Posgrados, actualmente en proceso de categorización según su nivel de vulnerabilidad.

Mientras se define un plan de contingencia para reubicar actividades, las labores académicas y administrativas se realizan virtualmente.

Expertos de la UNAL se movilizan hacia otras regiones

El apoyo no se queda en Caldas. La Sede Manizales solicita refuerzos a Medellín y Bogotá para ampliar la atención hacia Palmira, Pereira y otras zonas afectadas por el terremoto, cuyo epicentro se ubicó cerca de San José del Palmar (Chocó).

Desde la Sede Bogotá, la vicerrectora Lorena Chaparro confirma que “ya se armaron cuadrillas interdisciplinarias del Departamento de Ingeniería Civil y otros departamentos de la Facultad de Ingeniería, con expertos en estructuras, geotecnia, patrimonio y patología de edificaciones”.

El foco inmediato es el Pacífico chocoano, una región con menos capacidad instalada en este tipo de evaluaciones. “También estamos en contacto con Quibdó para ver si necesitan una cuadrilla de estas características”.

La Sede cuenta con cerca de 8 profesores por cada especialidad —estructuras, geotecnia, patrimonio—, quienes se movilizarían en grupos de 2 o 3 según las necesidades reportadas por cada municipio. Las Facultades de Ingeniería y Artes se articulan para conformar estos equipos.

La profesora Chaparro insiste en que “es importante que si hay egresados de estas áreas se comuniquen con nosotros, a la Vicerrectoría de Sede, para canalizarlo con el equipo de profesores que coordinará las cuadrillas”, y señala como correo de contacto: ves_bog@unal.edu.co.

Además de la parte estructural, la respuesta de la Sede también incluye la habilitación de un punto de acopio en la Capilla Cristo Maestro de la Ciudad Universitaria, la cual estará disponible hasta este viernes, con posibilidad de ampliarse hasta la próxima semana dependiendo de las necesidades de la emergencia. Allí se reciben donaciones como alimentos no perecederos, priorizando enlatados sobre granos que requieran cocción prolongada, y elementos de higiene.

Inicialmente estos se canalizarán a través de la Cruz Roja. También se coordinan envíos directos a municipios apartados donde estudiantes de la Universidad han reportado que la ayuda oficial aún no llega.

Por su parte, la Dirección de Bienestar habilitó un formulario para atender solicitudes de primeros auxilios psicológicos entre estudiantes, docentes y trabajadores de las zonas afectadas, o para quienes necesiten ayuda para ubicar a sus familiares. La División de Registro elabora listados de la comunidad universitaria procedente de esas regiones para contactarlos directamente.

Medellín activa ayuda técnica y apoyo a estudiantes

Entre el 12 y el 18 de agosto la Sede Medellín enviará una comisión de ingenieros al Eje Cafetero y el Valle del Cauca para evaluar infraestructuras afectadas por el terremoto.

Integrada por los profesores John Jairo Blandón, Mauricio Areiza y Juan Carlos Olarte, y los estudiantes Luciana Rúa Hernández y Daniel Urrego Torres, la comisión evaluará afectaciones en las Sedes Manizales y Palmira y en la Universidad Tecnológica de Pereira.

Además, el vicerrector Tamayo señala que “la Institución le prestará salones a la Universidad de Manizales para dictar sus clases en el campus La Nubia en horas de la noche, para que tengan una contingencia en sus programas académicos”.

La Sede Manizales también apoyará con expertos en ingeniería las labores en Chocó y atenderá solicitudes de revisión de viviendas y brigadas de atención de emergencias en las diferentes ciudades.

La Facultad de Minas de la Sede Medellín también desarrolla acciones orientadas a brindar acompañamiento, poner sus capacidades académicas y técnicas al servicio de la comunidad y contribuir a la circulación de información científica y confiable.

Entre ellas está la activación del Subsidio de Apoyo de Emergencia por el sismo en Colombia, dirigido a estudiantes de la Facultad directamente afectados y que enfrentan dificultades económicas derivadas del terremoto.

De igual manera, a través del Consultorio de Asesoría Técnica (CAT), la Facultad recibe imágenes de grietas y otras posibles afectaciones en viviendas y edificaciones para realizar una revisión preliminar y brindarles orientación técnica a los ciudadanos.

Esta orientación se realiza a partir de la información y las imágenes suministradas y no sustituye una evaluación estructural presencial cuando sea necesaria.

Por ahora, ninguna de las 9 Sedes de la Institución ha modificado su calendario académico. En Manizales, aunque las labores administrativas se realizan en modalidad virtual, no se han visto afectadas las aulas donde ya había arrancado el semestre de posgrado. De hecho, la Sede se prepara para apoyar a otras universidades de la región que sí están en clases.

La profesora Zambrano advierte que “este es un proceso muy largo. Lo prioritario ahora es resolver las condiciones de habitabilidad; después vendrán los procesos de rediseño y reconstrucción, que son más lentos e incluso pueden tomar años”.

En Palmira no se aplaza el inicio del semestre

El equipo directivo de la Sede, en conjunto con el Área de Ordenamiento y Desarrollo Físico y el profesor Juan Pablo Duque Cañas, arquitecto y exdecano de la Facultad de Arquitectura de la Sede Manizales, realizó la revisión técnica preliminar de los edificios del campus principal.

Como resultado de esta revisión, se determinó un riesgo inminente en los edificios S2 – Biblioteca, S3 – Escuela de Posgrados, y S4 – Torre Administrativa. En consecuencia, estas tres edificaciones permanecen en cierre total, con prohibición absoluta de ingreso hasta nueva orden.

En los próximos días se realizarán inspecciones adicionales con profesionales en geotecnia e ingeniería estructural, con el fin de avanzar hacia el diagnóstico oficial del estado de las edificaciones y definir las acciones necesarias para mitigar el riesgo.

Pero el inicio del semestre académico no se aplaza y empezará el próximo 24 de agosto. Mientras tanto, en la Sede Palmira se autorizó trabajo en casa hasta el próximo 18 de agosto, fecha en la cual la Dirección de Personal Académico y Administrativo evaluará la reubicación de las oficinas administrativas y las metodologías de trabajo en casa.

Además, liderará la definición de la estrategia para habilitar aulas en espacios fuera del campus y estrategias de pedagogía híbrida.

Sumado a esto, los servicios presenciales de la Sección de Bibliotecas estarán suspendidos y se invita a la comunidad universitaria a utilizar las plataformas digitales del Sistema Nacional de Bibliotecas.

Así mismo, el área de Bienestar Universitario liderará la recolección del reporte de afectaciones de los miembros de la comunidad universitaria y sus familias, a través de un formulario, con el fin de identificar necesidades y activar los apoyos correspondientes.

Por último, desde la Vicerrectoría de Sede Palmira se está liderando la elaboración de un informe para la Rectoría, con el fin de presentar la información de afectaciones ante el Ministerio de Educación Nacional.

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