Hospital Universitario Nacional mantiene atención de alta complejidad y telemedicina para afectados por terremoto

Más de dos semanas después del terremoto del 10 de agosto, el Hospital Universitario Nacional de Colombia (HUN) continúa apoyando la atención de las personas afectadas: cinco pacientes remitidos desde Buenaventura reciben manejo especializado en Bogotá y otros 38 han sido valorados y orientados mediante telemedicina.

La respuesta del HUN combina servicios de alta complejidad para quienes requieren ser trasladados con atención remota especializada para que los pacientes puedan permanecer en sus territorios. Medicina interna, pediatría, psicología, psiquiatría y cuidado intensivo forman parte de las áreas dispuestas para este apoyo.

Una de las pacientes que continúa su recuperación en el HUN es Karen Dayana Garcés, quien recuerda con claridad el momento en que la tierra comenzó a moverse el pasado 10 de agosto. Estaba en su casa, en Buenaventura, preparándose para salir a trabajar como operadora portuaria, cuando en cuestión de segundos el terremoto transformó su vida y la de cientos de habitantes del Pacífico colombiano.

Karen bajó del segundo piso, donde vivía con su hermana, para saludar a su madre antes de irse a trabajar, cuando la casa colapsó sobre ellas. En medio del caos alcanzó a proteger con su cuerpo a su hijo, soportando el impacto de la estructura mientras intentaba mantenerlo a salvo. Ella sobrevivió, pero sufrió fracturas en ambas piernas y desde entonces enfrenta un proceso de recuperación que ha requerido varias intervenciones quirúrgicas.

Tras quedar atrapadas entre los escombros, Karen y su hermana fueron auxiliadas por sus vecinos, quienes lograron ayudarlas a salir y trasladarlas al Hospital Municipal Luis Ablanque de la Plata ESE, en Buenaventura, en donde recibieron la atención inicial.

El terremoto también afectó la capacidad de atención de la red hospitalaria local. Según el testimonio de Karen, la infraestructura de salud sufrió daños que dificultaron la prestación de los servicios: “la clínica de alta complejidad es la que tenemos con los implementos, pero también tuvo grietas y las personas no pudieron trabajar dentro de la clínica. Entonces a todos nos dejaron en carpas”.

Sus lesiones comprometieron ambas piernas. En Buenaventura recibió los primeros procedimientos para controlar las heridas y prevenir infecciones. Posteriormente fue remitida a Bogotá, donde el HUN asumió el manejo especializado y le ha practicado nuevas intervenciones quirúrgicas.

“Me han hecho cuatro operaciones y he tenido un gran avance”, cuenta.

Karen forma parte de los 5 pacientes que actualmente atiende el HUN tras ser remitidos desde Buenaventura. Según reportes de la Alcaldía del municipio, con corte al 23 de agosto el terremoto dejó 954 viviendas destruidas, 27 personas fallecidas y 50.740 afectadas.

Atención especializada continúa después del traslado

Carlos Tovar también fue trasladado desde Buenaventura. El día del terremoto se encontraba en la terraza de su casa de 3 pisos. Cuando comenzó el movimiento, intentó bajar rápidamente. Ya estaba en las escaleras entre primero y segundo piso cuando un fuerte sacudón lo llevó a lanzarse para protegerse.

“Se me salió el hueso y se me hizo una cortada. Los médicos quieren asegurarse de que no haya bacterias ahí para poder hacerme la cirugía. A Bogotá me trasladó la Fuerza Aérea Colombiana”, cuenta Carlos.

Casos como los de Karen y Carlos muestran una segunda etapa de la respuesta sanitaria: después de atender las lesiones iniciales y trasladar a quienes lo requieren, comienza un proceso que puede involucrar nuevas cirugías, seguimiento médico, rehabilitación y acompañamiento emocional.

El doctor Óscar Alonso Dueñas Araque, director general del Hospital, señala que la atención de las personas afectadas no termina con su llegada a un hospital de referencia, sino que requiere seguimiento y una respuesta integral que contribuya a su recuperación física y emocional.

“En momentos como este, nuestra responsabilidad es poner al servicio de quienes más lo necesitan todas las capacidades que tenemos disponibles. El HUN cuenta con talento humano especializado, tecnología, infraestructura, servicios de alta complejidad y telemedicina, y tenemos la voluntad de disponer estos recursos de manera solidaria para contribuir a la recuperación de las personas y de los territorios afectados”.

Ese acompañamiento también incluye la salud mental. Para Mariana Díaz Amaya, psicóloga clínica del HUN, la historia de Karen y Carlos muestra otra dimensión de las consecuencias que permanecen después de una emergencia de esta magnitud. Karen cuenta que después del terremoto ha tenido momentos en los que revive lo ocurrido. “A veces cierro los ojos y recuerdo todo lo que pasó. Me he empezado a sentir asustada, la camilla se mueve”.

Para Carlos, la preocupación permanece en Buenaventura. Su familia está bien, pero sabe que su ciudad continúa enfrentando las consecuencias del terremoto. “Hace poco,se cayó una casa por el barrio donde yo vivía. Se han ido cayendo varias. Entonces sigue la preocupación, porque la verdad ha sido duro”, cuenta.

Según la psicóloga Díaz, estas reacciones posteriores a un acontecimiento traumático pueden corresponder a manifestaciones de estrés agudo, que aparecen después del evento y se pueden prolongar hasta por un mes. Se trata de respuestas asociadas con el proceso de adaptación y supervivencia.

Entre sus manifestaciones se encuentran alteraciones del sueño y del apetito, pesadillas, alta reactividad ante estímulos que recuerdan lo sucedido, dificultad para tomar decisiones, temor, ansiedad, sentimientos de culpa o abandono y tristeza.

La especialista explica que la mayoría de las personas logra procesar progresivamente la experiencia traumática, hasta poder recordarla sin el mismo nivel de dolor y continuar con su vida.

Telemedicina lleva especialistas hasta los territorios

El apoyo del HUN no se concentra únicamente en los pacientes trasladados a Bogotá. La telemedicina se convirtió en otra vía para respaldar la atención directamente en las zonas afectadas, sin que todas las personas tengan que desplazarse hacia centros hospitalarios de mayor complejidad.

Jakeline Caro, jefe de Telemedicina, explica que el Hospital conectó a los equipos de salud de los territorios con especialistas de diferentes áreas, gracias a un convenio solidario con Nueva EPS.

Mediante líneas habilitadas las 24 horas los 7 días de la semana, 38 pacientes han recibido valoración y orientación especializada en medicina interna, pediatría, psicología, psiquiatría y cuidado intensivo.

“La telesalud permite identificar rápidamente algunos signos de alarma, y precisamente hacer manejo y tratamiento no presencial durante el colapso”, explicó la jefa de Telemedicina del HUN.

Así, la atención remota permite determinar qué casos pueden ser manejados en el territorio con acompañamiento especializado y cuáles requieren otro nivel de atención, una capacidad especialmente relevante cuando la infraestructura sanitaria local también ha resultado afectada.

Recuperarse después de la emergencia

Mientras la atención médica continúa, para los pacientes empieza el desafío de recuperar su vida cotidiana. Carlos reconoce que la respuesta no se ha limitado al traslado de pacientes. Desde diferentes lugares del país han llegado profesionales y apoyos para fortalecer la atención en Buenaventura, cuyos hospitales resultaron afectados.

“Han llegado voluntarios allá a Buenaventura a colaborar porque los dos hospitales quedaron con grietas, quedaron afectados”, señala.

Karen reconoce que el dolor no la deja dormir; sin embargo, cuando habla de lo que viene, encuentra una razón para seguir adelante: su familia, y especialmente,sus hijos.

“Hay que tener mucha fortaleza para seguir adelante. Uno no sabe lo que va a vivir durante el día, pero toca tener pensamientos positivos, que todo va a salir bien y que vamos a poder salir de aquí”, dice Karen.

Para ella y los demás pacientes que siguen bajo atención, las consecuencias del terremoto no terminaron cuando dejó de temblar. La recuperación continúa ahora entre cirugías, seguimiento especializado, acompañamiento emocional y la expectativa de regresar a casa.

Contenido elaborado por: Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

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