“Queremos que la comunidad tenga un espacio de diálogo y reflexión para pensar un territorio sostenible en el tiempo. Parte de lo que hemos encontrado para poder articular los distintos actores es la necesidad de que tengamos visiones comunes de territorio, que podamos, como comunidad, soñar un territorio y generar visiones colectivas. Pensamos en una economía, una cultura y una educación regenerativas, y en dejar una huella positiva para las generaciones presentes y futuras”, explicó Natalia Ortiz, representante de la Fundación Barichara Regenerativa.
El agua se ha convertido en un eje de debate y acción colectiva. La escasez en épocas secas, la presión sobre las fuentes hídricas por el crecimiento urbano y turístico, y la falta de infraestructura adecuada han afectado tanto al casco urbano como al sector rural. A esto se suma un vacío normativo que, durante años, ha permitido prácticas que ponen en riesgo la disponibilidad y calidad del recurso.
“Desde los acueductos rurales comunitarios queremos, como se dice comúnmente, meterle la ficha para que tengamos unas reglas claras y que todos sepamos cuál es el juego que estamos jugando. En Barichara, la escasez de agua afecta tanto a la zona urbana como a las veredas, agravada por parcelaciones sin planificación hídrica y la falta de infraestructura adecuada. El EOT es una oportunidad para establecer reglas claras, evitar que se sobrecarguen las redes y garantizar que este recurso vital llegue a quienes lo necesitan”, aseguró Mauricio Chinchilla Pineda, Coordinador de la Red Local de Acueductos.
La Universidad UNAB acompaña este trabajo desde la orientación técnica e impulsando y liderando espacios de diálogo así como talleres participativos que, en una jornada especial, reunió a habitantes de veredas y casco urbano en actividades como mapas afectivos del territorio, diálogos de vecindad y cocreación de propuestas sobre agua, turismo, cultura, patrimonio, inclusión y servicios básicos. Estas mesas han orientado las acciones de sensibilización y pedagogía, con el propósito de construir una visión del municipio a 2037.
Para Ingrid Rodríguez, coordinadora de la mesa de planeación del colectivo Meseta, esta es una oportunidad para ejercer la participación real. “Creo que tener un plan a 12 años es algo que nos va a comprometer a seguir un solo camino a través de las administraciones, pero sin el seguimiento de la gente y sin la unión, quedará en un documento más del montón. La invitación es a que caminemos juntos y a pata, a que sintamos que nuestra voz debe ser escuchada y que somos nosotros, como habitantes del territorio quienes decidimos”.
Para las Juntas de Acción Comunal (JAC), que en Barichara reúne un total de 24, el EOT es una oportunidad para planear desde la base social y con información directa de barrios y veredas.
“Este tipo de ejercicios son supremamente importantes porque tocan directamente a las comunidades. No es solo llenar una encuesta y escribir desde un escritorio, es hacer un mapeo en cada comunidad y preguntarnos cómo vemos hoy a nuestro municipio y cómo lo queremos ver en 12 años. Es un buen inicio para actualizar el esquema, conservar lo que sirve, mejorar lo que no y añadir cosas novedosas que respondan a las necesidades reales”, afirmó Libardo Atuesta Parra, líder de las JAC de Barichara.
Formando narradores para el territorio
Otro de los aportes de la UNAB fue el trabajo de los docentes del programa de Comunicación Social, quienes desarrollaron un taller de reportería comunitaria, fotografía y comunicación audiovisual con jóvenes de este municipio. El objetivo es que estos estudiantes se conviertan en reporteros de los avances, acuerdos y retos que surjan durante la actualización del EOT.
“Hemos aprendido muchísimas cosas y me gusta mucho esto porque yo siempre he querido darle voz a mi comunidad, yo vivo en la vereda El Pino y quiero que todos los habitantes de esta zona se sientan escuchados y poder encontrarle una solución a todas las problemáticas que tenemos”, manifestó Ariana Ramos Carreño, estudiante del grado décimo del Instituto Educativo Aquileo Parra.
Igualmente, en este municipio se está desarrollando desde hace ocho años el proyecto Cazadores de Semillas, dirigido por la docente Mariana Urrea Mejía de la Institución Educativa Paramito. “La idea es que los niños aprendan investigación aplicada al cuidado del agua y los nacimientos. Tal vez en algunos momentos hemos creído que no hay agua, pero sí existe; solo que está descuidada. El EOT puede ser una herramienta fundamental para la recuperación, restauración y protección de estos ecosistemas. Mientras más nos involucremos como comunidad en nuestro propio gobierno, más sentido de pertenencia tendremos para cuidar y proteger lo que hemos construido”.
Para el próximo 21 de septiembre las organizaciones que lideran este proyecto realizarán el Gran Foro Ciudadano que explicará a locales y turistas en qué consiste la actualización del EOT en Barichara el cual busca enfrentar problemas como la escasez de agua, el turismo no regulado, la pérdida de tradiciones y la desigualdad en los servicios básicos, apostando por un territorio sostenible, justo y en armonía con su patrimonio natural y cultural.
Contenido elaborado por: Universidad Autónoma de Bucaramanga